lunes 8 de junio de 2009

La Virgen de la Salud ya está en su ermita de Áliva















Mañana fresca la del sábado para las decenas de romeros de la Virgen de la Salud, que partieron de la pequeña localidad de Pembes portando las andas de su patrona. La Señora de Áliva, patrona del lebaniego valle de Camaleño ya está en su morada de los puertos velando por el ganado y los pastos de prado alpino tan necesarios para los animales. Las últimas nieves como telón de fondo y el frío viento del puerto alejando y acercando los distintos tonos de los campanos de las bestias dieron la bienvenida a la comitiva a su entrada a las praderías.





Antes, la habitual parada de la Majada de Cogollos se antojaba en demasía fresca para reponer fuerzas con tortos y buen vino, ya que, aunque sin lluvia en todo el trayecto, la temperatura nada tenía que ver con la suavidad de la brisa que reinó en la capital lebaniega.
A buen paso, y ya en el santuario, todavía hubo que esperar unos minutos para que dieran las doce del mediodía. Momento en que el párroco de la Salud, y franciscano de Santo Toribio, Carmelo Ajuria, dio comienzo a la celebración del culto religioso.
Una capilla de todos
Según reza la tradición que se remonta a los últimos años del siglo XIX habrá que esperar al próximo 2 de julio, para celebrar el día grande de la Salud en la preciosa capilla inaugurada otro 2 de julio pero del año 1946 y que, según señala Peña Castillo en una tribuna del 29 de junio de 1998 en este periódico, implicó los trabajos de construcción asignados a los distintos pueblos del valle de Camaleño. Y así fue que siendo alcalde Eduardo García Llorente e impulsados todos por el vecino de Pembes, Emiliano Celis, si unos hicieron los cimientos, otros sirvieron la arena, o la cal, y el resto subió los materiales, el cemento y demás. Y como el paso del tiempo hace mella, estosdías la techumbre de la ermita, presenta nuevas señales de reparación ya que el habitual color rojo que la cubre se tornó en el consabido gris de toda obra.