La niebla sirvió de telón de fondo a la celebración en el santuario de Áliva
Todo un despliegue humano fue el de ayer, jueves, día Grande de La Salud, en una jornada marcada desde sus inicios por la densa niebla. Agentes del Parque Nacional de Picos de Europa, desde primera hora de la mañana daban paso a los cientos de vehículos todo terreno, hasta un total de 400 se contabilizaron entorno a las 2 de la tarde, garantizando el equilibrio natural del puerto y de las cerca de 2.000 personas que acudieron desde toda Liébana, Santander e incluso la vecina Asturias, a venerar a la Señora de los Pastos. La jornada que dio comienzo con la habitual misa solemne y procesión entorno a la ermita, cuyas inmediaciones la niebla respetó como si de un oasis se tratase, estuvo salpicada de detalles como las ofrendas florales que el club de fútbol de Camaleño y la Asociación de Mujeres del mismo valle entregaron a la virgen. El culto estuvo presidido y concelebrado por los franciscanos del monasterio de Santo Toribio de Liébana así como Manuel Muela, párroco de La Vega.
También resonaron en las praderías los acordes de la gaita de Iván Alonso y el tambor de Lara Rabanal, seguidos de las voces del Coro Ronda Valdebaró. La nota de color la pusieron los miembros del Grupo Infantil de Danzas de Camaleño, con sus atuendos tradicionales. Un hecho llamó la atención a todos los romeros participasen o no en las consabidas carreras de la Rosca o la posterior prueba ecuestre, y es que el número de asistentes va creciendo de año en año, pero lo más notorio es la cada vez mayor afluencia de niños a esta romería de montaña en el corazón de los Picos de Europa.
Juan Manuel Guerra, regidor de Camaleño, valle del que es patrona la Virgen de la Salud, contó con la presencia de sus homólogos de Cillorigo, Vega de Liébana, Potes y Pesaguero; Jesús María Cuevas, Gregorio Alonso, Javier Gómez y Vicente Vélez, respectivamente. Junto a ellos se encontraba Mariano Mier, presidente de la Mancomunidad, así como Santiago Rodríguez e Ismael Esparza, directores generales de Sanidad y Ganadería, respectivamente y Rodrigo Robledano, director del Parque Nacional de Picos de Europa. También asistieron, José Joaquín Fernández Sieso, ex presidente de Cantabria e Ignacio Diego, presidente del Partido Popular.
La jornada terminó tras las pruebas deportivas cuyos competidores van desde los 3 años de edad hasta los 65.La niebla sin embargo impidió que se disputase la prueba ecuestre que tenía un premio de 600 euros. La parrillada a cargo del Club de Fútbol Camaleño y posterior verbena fueron el broche de la fiesta en el pueblecito de Espinama.
También resonaron en las praderías los acordes de la gaita de Iván Alonso y el tambor de Lara Rabanal, seguidos de las voces del Coro Ronda Valdebaró. La nota de color la pusieron los miembros del Grupo Infantil de Danzas de Camaleño, con sus atuendos tradicionales. Un hecho llamó la atención a todos los romeros participasen o no en las consabidas carreras de la Rosca o la posterior prueba ecuestre, y es que el número de asistentes va creciendo de año en año, pero lo más notorio es la cada vez mayor afluencia de niños a esta romería de montaña en el corazón de los Picos de Europa.
Juan Manuel Guerra, regidor de Camaleño, valle del que es patrona la Virgen de la Salud, contó con la presencia de sus homólogos de Cillorigo, Vega de Liébana, Potes y Pesaguero; Jesús María Cuevas, Gregorio Alonso, Javier Gómez y Vicente Vélez, respectivamente. Junto a ellos se encontraba Mariano Mier, presidente de la Mancomunidad, así como Santiago Rodríguez e Ismael Esparza, directores generales de Sanidad y Ganadería, respectivamente y Rodrigo Robledano, director del Parque Nacional de Picos de Europa. También asistieron, José Joaquín Fernández Sieso, ex presidente de Cantabria e Ignacio Diego, presidente del Partido Popular.
La jornada terminó tras las pruebas deportivas cuyos competidores van desde los 3 años de edad hasta los 65.La niebla sin embargo impidió que se disputase la prueba ecuestre que tenía un premio de 600 euros. La parrillada a cargo del Club de Fútbol Camaleño y posterior verbena fueron el broche de la fiesta en el pueblecito de Espinama.
Noticia en El Diario Montañés
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