viernes 7 de enero de 2011

Los beatos del Centro de Estudios Lebaniegos iluminan la primera biblioteca pública de Roma












La Biblioteca Angélica de la capital italiana ha expuesto durante las últimas semanas la más grande colección de facsímiles de Beato de Liébana • En la muestra se incluyen códices de Burgos como los de San Pedro de Cardeña, Las Huelgas y Silos


Los Beatos, unos facsímiles o manuscritos generalmente en pergamino, como reconocimiento a Beato de Liébana, un monje cántabro, que vió en el siglo VIII (730-798) en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria) y que conforman la exposición permanente del Centro de Estudios Lebaniegos en Potes, Cantabria, acaban de exponerse en la Biblioteca Angélica, en una muestra que se inauguró el pasado 18 de diciembre y se clausuró ayer.
En la exposición figuraban entre otros los Beatos o Códices de Burgos como el de San Pedro de Cardeña, Las Huelgas y Santo Domingo de Silos, y otros procedentes de monasterios de Castilla y León, entre los siglos IX al XIII, que totalizan 21 de los 25 códices, que, al menos, se tiene conocimiento de que han existido, aunque alguno de ellos se conserva mal.
La exposición, que llevaba este título "Visiones del fin de los tiempos. Beato de Lièbana y los beatos”, ha merecido numerosos elogios como el del popular político democristiano, el senador de por vida Giulio Andreotti, que ha superado los 90 años: «Roma es una ciudad universal, donde confluyen las religiones y caminos de todo el mundo».
Beato de Liébana
está considerado como el gran impulsor del culto a Santiago, influyendo su tenacidad en el descubrimiento del Santo Sepulcro en Compostela en el año 813 y durante su época de monje escribió el libro titulado Comentarios al Apocalipsis con el fin de explicar el hermético texto del apóstol san Juan, que escribió en su destierro a la isla de Patmos en el año 95 de nuestra era.
Los códices iluminados o ilustrados han pasado por ello a denominarse Beatos, en reconocimiento al monje. Los facsimiles expuestos en la exposición son redactados en el siglo VIII. Y de ellos son las copias que se hicieron en varios monasterios, pues del libro original no queda ningún vestigio y no se conserva nada, pero sí una veintena de las sucesivas copias.
La figura de Beato se engrandece para la historia de la cultura y del arte, siendo un personaje fundamental de la iglesia española en el siglo VIII, no sólo siendo defensor de la ortodoxia católica contra la herejia adopcionista defendida por el obispo de Toledo, Elipando, sino también fue el promotor del culto al Patrón de España.

Beato de Silos
Es el más antiguo conocido a nivel mundial y se conserva en el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. Fue realizado a finales del siglo IX, por lo que se adscribe al estilo denominado arcaico.
Fue, en efecto, trasladado de Nájera a Silos en el siglo XVIII. Está escrito en letra visigótica, siendo el más cercano al arquetipo y pertenece al primer estilo, según las ilustraciones. Consta de un único folio con una miniatura, cuyo tamano es de 301 x 247 milímetros.

Beato de San Pedro de Cardeña
Fue escrito entre los años 1175 y 1185 en el scriptorium de San Pedro de Cardeña en letra carolino-gótica, siendo por tanto uno de los últimos manuscritos iluminados del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana.
Sus ilustraciones se enmarcan dentro de la estética gótica, de estilo lineal y destaca la sinuosidad y la belleza de sus figuras, predominando el color azul, que era el más caro de la época y la profusión del oro. Contiene 51 miniaturas y su tamaño es de 445 x 300 mm, conservándose en varias partes del mundo: Museo Arqueológico de Madrid (165 folios), Metropolitan Museum of Art de Nueva York (15 folios), Biblioteca Francisco de Zabalburu de Madrid (2 folios) y Museo Diocesano de Gerona (1 folio).

Beato de Las Huelgas
Fue realizado en el Monasterio de Las Huelgas Reales de Burgos en el 1220, conservándose en la Biblioteca Pierpont Morgan Ms de Nueva York. Los estudiosos y expertos comentan que podría tratarse de una copia directa del Beato de Tábara, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional de Madrid. Este fue realizado en el 970 por el monje Emeterio.
Es, en efecto, el de mayor tamano de todos los conservados: 520 x 330 mm. Se advierte abundante empleo de oro y plata en las ilustraciones, 112 miniaturas. El autor es el mismo que ha realizado el manuscrito de San Ildefonso, que se conserva en la catedral de Burgos, aunque tambien se comenta, pues no hay una certeza, que sean varios quienes han trabajado en la obra.
Predominan las composiciones de carácter monumental y centralizadas, de estilo tardo-románico, mientras que otras ilustraciones más narrativas y realistas se acercan al gótico.

Monasterio de San Sebastián
El conocido como beato de Santo Domingo de Silos está escrito en letra carolina de finales del siglo XI, concretamente los estudiosos lo sitúan entre los años 1091 y 1109 por Domicius y Munnio. Otros de los artistas que se conocen de estas épocas son Magio, Emeterio, la monja En, Oveco, Stephanus Garcia, Egeas, Facundus.
El scriptorium, donde fue copiado, es el del Monasterio de San Sebastiàn, hoy denominado Santo Domingo de Silos, perteneciendo a la familia de Neuss. La realización de un libro de estas características implicaba la colaboración de varios oficios: el pergaminero, el ilustrador, el encuadernador y el copista, tal como se recoge en la lámina de la torre del Monasterio de Tábara (Zamora).
Este códice tiene cierta relación con el beato de Magio, San Miguel de Escalada (León) y el de Don Fernando y Doña Sancha, que se advierten por sus composiciones y en el plegado de la indumentaria de las figuras, marcado con líneas de colores.
Es uno de los que mejor se conservan, hallándose en la British Library de Londres. Contiene 92 ilustraciones, constando de 279 folios y su tamano es de 390 x 265 mm.

Elogios a la exposición
Las personas, historiadores, intelectuales y estudiosos que acuden a la Biblioteca Angélica, fundada en 1604 por el obispo agustino, Angelo Rocca -la primera biblioteca europea abierta al público-, se deshace en elogios por los trabajos de los monjes, encontrándose ubicada en la plaza de Sant’Agostino, a dos pasos de Plaza Navona y el Pantheon. Una exposiciòn, en cualquier modo, que se completa con objetos, obras artísticas, documentales y medios informáticos interactivos, que ayudan a comprender y valorar el importante patrimonial cultural.
Esta magistral exposición, como la ha definido algún experto y visitante, es obra del Ministerio italiano de Bienes y Actividades Culturales, que preside Sandro Bondi. Cuyo subsecretario Francesco Maria Giro está muy contento y satisfecho por la colaboración entre España e Italia, por la eficaz actuación del Gobierno de Cantabria, muy activo en esta ocasión con la presencia del Consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Francisco Javier López Marcano, auténtico artífice de la esmerada colección y la difusión de la obra de este primer autor cántabro, Beato de Liébana; así como la de sus colaboradores Carlos Higuera, director general de la Sociedad Gestora del Año Jubilar Lebaniego, Francisco García, coordinador y Pilar G. Bahamonde, directora del Centro de Estudios Lebaniegos Don Desiderio Gómez Señas, desplazados a Roma.
El presidente de Federculture, Roberto Grossi, sostiene que la cultura favorece la integración y cohesión social, rindiendo la ciudad más segura y a su vez crea un impacto en la economía. También han colaborado en la organización la Consejería de Cultura del Ayuntamiento de Roma, y Caminos de Europa.

Noticia en El Diario de Burgos

http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20110107/beatos/iluminan/roma/5DA4C58C-9E17-EBD6-9FE026E6EC8A2468

Noticia en el ABC